Por Leticia Basaure

¿Han concretado sueños después de muchos años pensando en que eran imposibles? Yo sí, y agradezco a Dios por tantos privilegios. Uno de ellos es mi trabajo, que increíblemente es la energía que ha motivado en este tiempo mi hobby hermoso de la Fotografía.

Mientras voy rumbo al trabajo o estoy en tantas actividades, mi mente solo piensa en tomar fotos a cada cosa que veo. A veces, de regreso a casa no hay otra opción más que caminar y llenar tu corazón de alegría, sacando montones de fotografías durante el camino, incluidas las selfies. Mi vida no sería igual sin una cámara o celular. Clarísimo, desde que tengo memoria.

La vida es un regalo y es más linda plasmando momentos diarios, para después, mientras cuentas tus anécdotas, mostrar la evidencia de esos viajes o caminatas que tantas veces fueron cansadores, pero de inmensas emociones.

Siempre me gustó este hobby y nunca conocí nada de tecnicismos para tomar fotografías. De hecho en mi juventud y por escasos recursos, no pude concretar mi sueño de estudiar y ser fotógrafa de profesión.  Pero los sueños llegan y un día, hace un tiempo, en uno de los cursos de Fotografía básica dictado en Castro, Chiloé, por Cristian Larrere, el profesor más motivador que he conocido, empecé a sentir que no estaba sola, que a mis días locos de tomar fotos a todo se integraban otras personas con mis mismas aficiones. Entré a una comunidad hermosa, donde soy una rayada más por las fotos.

En mi trabajo tengo la oportunidad, a veces, de ser fotógrafa de actividades escolares. Eso me llena más que nada en el mundo. Sacar lo más lindo de cada persona, componiendo imágenes y tener en mis manos la responsabilidad de llegar a los demás con fotos que transmitan eso lindo que todos queremos ver. Aunque lo más loco es ocupar los recreos de 10 o 15 minutos para ir corriendo a la playa y hacer unas fotos y después volver a la clase como si nada hubiera pasado.

Es un tesoro aprender nuevas formas de ver, sentir y vivir para hacer lo que te gusta. Ir aprendiendo y poner en práctica los conocimientos es una tarea que demanda tiempo, pero es valioso al fin.

Desde que pedí recomendaciones a Cristian Larrere, (después de años de decidir cuál), me compré una cámara profesional y tomé el curso. La vida me ha cambiado. Tengo muchos desafíos pendientes, y sé que son miles, empezando por conocer las diversas formas de componer, poner atención a las distancias, objetivos y por supuesto conocer mi cámara.

Ahora enfoco distinto. Busco los ángulos, me fijo en la luz. Las caminatas y viajes desde y hacia mi trabajo son distintos y me permiten satisfacer este hobby hermoso, que a veces algunas personas no entienden y solo se limitan a decir “eres una rayada…”