La Fotografía tiene esa solidaria capacidad de despertar en nosotros una serie de sentimientos y habilidades que antes teníamos, en muchos casos, ocultos bajo el manto de la costumbre de la vida cotidiana, del trabajo y la rutina. Muchos de nosotros, en vez de hacer mover el espejo de una réflex, por algún motivo permitimos que esta pasión quedara en segundo plano. Nos convertimos en el sensor y sólo captamos lo que en algún momento asumimos como lo mejor para nuestra vida.

Creo no ser el único al que esto le ha ocurrido y por eso estas líneas. Benditos aquellos que optaron por dedicarse 100% a la Fotografía o a cualquier expresión artística que hoy los tiene plenos. En mi caso, he estado viviendo ese proceso de salir de la costumbre y dedicarle el máximo tiempo posible a esta pasión, construyendo el camino para lograr que sea mi principal actividad. 

Obviamente, para muchos la Fotografía es un hobby, algo adicional dentro de su vida, y eso es totalmente válido. Pero para muchos, una vez que la descubrimos en pleno, queremos que sea nuestro estilo de vida.

 

Pato Jergón Grande. Ancud, diciembre de 2019. 1/2500 - f/ 6.3 - ISO 1000

 

Cuando era un niño, me enamoré de una “morenita de pelo rubio”. Era una Kodak de mi viejo. En Octavo Básico aprendí a revelar en estudio en un curso del colegio. Cuando tenía 15, use la Zenit de mi hermano que compró para estudiar Publicidad. Esos primeros acercamientos a la Fotografía quedaron atrás cuando entré a estudiar Periodismo, carrera que me ha dado satisfacciones y alegrías, pero que nunca reemplazó mi amor por el sonido de un obturador. Hasta que compré mi primera réflex, en marzo de 2019. De ahí no he parado de hacer fotos, y por Dios que nunca me voy a detener. Hasta emociona escribir esto.

No he perdido el tiempo en arrepentirme por no haber estudiado Fotografía: he tomado miles de fotos, he viajado todo lo que he podido y hasta algunas lucas he ganado. He conocido a mucha gente con esta misma pasión y hoy pertenezco a esta maravillosa comunidad llamada “Rayados por las Fotos”. 

 

Martín Pescador, Río Chepu, Enero 2020. 1/1600 - f / 8,0 - ISO 1000

 

Qué mejor concepto para los que somos capaces de no dormir toda una noche por hacer esa foto soñada; qué mejor que tirarse al suelo por un mejor ángulo; qué mejor que meter los pies al agua por una mejor imagen; qué mejor que reírse montones con amigos en medio de un safari y estar en muchos grupos de WhatsApp donde se habla de Fotografía. 

El esfuerzo por lograr mejores fotos y el tiempo dedicado a ello se disfrutan al 100%. Si quieres resultados debes esforzarte, porque es la única manera que el talento salga a flote. La Fotografía es interminable, un mundo infinito del cual podemos aprender y donde el mejor consejero es la humildad, tener capacidad de recibir consejos, críticas y de admirar a aquellos que alcanzan esas imágenes con las cuales soñamos. Hay que tener claro que se puede, usar la frustración para seguir luchando por alcanzar tus objetivos y nunca, pero nunca dejar de aprender.

 

Polocué, Ancud. Enero 2020. 1/6 seg. - f/18 - ISO 50