Mi nuevo estilo de vida
La Fotografía tiene esa solidaria capacidad de despertar en nosotros una serie de sentimientos y habilidades que antes teníamos, en muchos casos, ocultos bajo el manto de la costumbre de la vida cotidiana, del trabajo y la rutina. Muchos de nosotros, en vez de hacer mover el espejo de una réflex, por algún motivo permitimos que esta pasión quedara en segundo plano. Nos convertimos en el sensor y sólo captamos lo que en algún momento asumimos como lo mejor para nuestra vida.
Creo no ser el único al que esto le ha ocurrido y por eso estas líneas. Benditos aquellos que optaron por dedicarse 100% a la Fotografía o a cualquier expresión artística que hoy los tiene plenos. En mi caso, he estado viviendo ese proceso de salir de la costumbre y dedicarle el máximo tiempo posible a esta pasión, construyendo el camino para lograr que sea mi principal actividad.
Obviamente, para muchos la Fotografía es un hobby, algo adicional dentro de su vida, y eso es totalmente válido. Pero para muchos, una vez que la descubrimos en pleno, queremos que sea nuestro estilo de vida.
Cuando era un niño, me enamoré de una “morenita de pelo rubio”. Era una Kodak de mi viejo. En Octavo Básico aprendí a revelar en estudio en un curso del colegio. Cuando tenía 15, use la Zenit de mi hermano que compró para estudiar Publicidad. Esos primeros acercamientos a la Fotografía quedaron atrás cuando entré a estudiar Periodismo, carrera que me ha dado satisfacciones y alegrías, pero que nunca reemplazó mi amor por el sonido de un obturador. Hasta que compré mi primera réflex, en marzo de 2019. De ahí no he parado de hacer fotos, y por Dios que nunca me voy a detener. Hasta emociona escribir esto.
No he perdido el tiempo en arrepentirme por no haber estudiado Fotografía: he tomado miles de fotos, he viajado todo lo que he podido y hasta algunas lucas he ganado. He conocido a mucha gente con esta misma pasión y hoy pertenezco a esta maravillosa comunidad llamada “Rayados por las Fotos”.
Qué mejor concepto para los que somos capaces de no dormir toda una noche por hacer esa foto soñada; qué mejor que tirarse al suelo por un mejor ángulo; qué mejor que meter los pies al agua por una mejor imagen; qué mejor que reírse montones con amigos en medio de un safari y estar en muchos grupos de WhatsApp donde se habla de Fotografía.
El esfuerzo por lograr mejores fotos y el tiempo dedicado a ello se disfrutan al 100%. Si quieres resultados debes esforzarte, porque es la única manera que el talento salga a flote. La Fotografía es interminable, un mundo infinito del cual podemos aprender y donde el mejor consejero es la humildad, tener capacidad de recibir consejos, críticas y de admirar a aquellos que alcanzan esas imágenes con las cuales soñamos. Hay que tener claro que se puede, usar la frustración para seguir luchando por alcanzar tus objetivos y nunca, pero nunca dejar de aprender.