Por María Angélica Worner

La Fotografía siempre me gustó. Observar los detalles, esas cosas que habitualmente son insignificantes para nuestros ojos, y retratarlas. Además, como soy bastante patiperra, siempre ando con mi cámara en mano para tomar fotos de aquellos lugares que visito.

Antes, yo no tenía ningún conocimiento de Fotografía. Sólo “tomaba la foto”, o sea, simplemente realizaba la acción de oprimir el disparador. Eso sí, me preocupaba un poco de la composición. Por ejemplo, de que el sujeto a fotografiar me quedara al medio si era un evento social, o que los “monitos” no se movieran, para que la imagen saliera buena.

Pero siempre tenía la idea de tomar un curso de Fotografía. En esos días, en las Redes Sociales ya se hablaba de un famoso fotógrafo que vivía en el Sur de Chile… Cristian Larrere. Como en ese tiempo nadie pensaba en hacer un curso por Zoom, tenía que esperar que algún día viniera a Concepción, lo que finalmente ocurrió, en julio de 2018.

Me presenté con una cámara Sony que ya ameritaba ser cambiada, porque el disparador ya no funcionaba al primer click. El taller fue maravilloso,  porque ese día aprendí lo poético y mágico que es hacer una Fotografía, abrir la mente, poner a prueba la creatividad y la subjetividad como fotógrafo. Impactar.

Quedé más “rayada” de lo que soy… ahora, a cualquier parte que vaya miro un encuadre, una composición, veo fotos por todos lados. Para mi todo es una foto, hasta cuando estoy viendo una película.

Me hice bien amiga del profe. Recuerdo que me comentó que quería hacer una comunidad de fotógrafos, algo bien “Rayado”, invitando a personas de todo Chile. En adelante todo ha sido muy lindo, participé en un safari aquí en Concepción, en Laguna San Pedro, y terminamos compartiendo un rico almuerzo en Caleta Lenga para esperar las fotografías nocturnas.

En octubre de 2018 hicimos un gran safari a Conguillio, por 4 días… fue increíble.  En esa oportunidad se empezaría a gestar la idea de hacer un libro, lo que más adelante se concretaría. También hice un taller de fotografía de desnudos, en 2019, con el maestro Vlady, con Sol y el profe Cristian.

Lo del libro fue un sueño, porque veía cómo se sumaban los rayados para dar vida a esta publicación. Me costó tomar la decisión, fui una de las últimas, pero fue algo verdaderamente maravilloso. La actividad de lanzamiento nos permitió, a muchos, ver nuestras caras por primera vez y saber más de nuestras historias, porque antes era todo por WhatsApp.

Yo confesé que de tecnología no entiendo nada. Por ejemplo, para compartir una foto, yo dejó una copia del archivo en el escritorio del computador y ahí la envío a quien quiera. No me manejo mucho en otros programas, pero siempre he encontrado algún angelito “rayado” que me ayuda a avanzar y crecer en este misterioso y mágico camino de la tecnología. 

Realmente soy fanática de la Fotografía, como todos los de esta comunidad. Para los desafíos que habitualmente hacemos, por lo general me quedo hasta las 3 de la mañana, luego miro por la ventana y la Luna me hace ojitos. Salgo bien abrigada al techo, con mi trípode. Si no me sale una buena foto, me quedo contemplando la Luna y soñando que algún día la conquistaré!!

Lo importante es disfrutar, poner mucho entusiasmo (aprendo mucho con los tutoriales que hace el profe) y vivir a pleno la Fotografía. Pensar en nuestra imagen al hacerla y no sólo lograr un registro. Compartir entre todos los que nos gusta esto y ayudarnos a crecer como fotógrafos.